Para controlar la presión activa sobre el abresurcos, primero debemos entender su funcionamiento.

El sistema de presión activa mantiene las ruedas niveladoras de los discos abresurcos en contacto con el suelo para copiar las irregularidades del terreno.

La profundidad de las semillas queda determinada por la regulación mecánica de las ruedas niveladoras y no por la presión hidráulica, por lo tanto la presión necesaria para lograr el objetivo dependerá de la compactación, la humedad y la cobertura (residuos) del suelo.

Muy poca presión provocará insuficiente compresión del resorte y la penetración de los abresurcos no será consistente dando como resultado profundidad de siembra variable.

Demasiada presión contra el suelo puede levantar las ruedas traseras de la sembradora, la penetración de los abresurcos tendrá variaciones y la profundidad de siembra no será consistente.

Ya sea por poca o demasiada presión, cualquiera de las dos operaciones cambiarán el ángulo de trabajo del brazo del abresurco provocando empuje o arrastre de la rueda niveladora, dando como resultado final la falta de precisión en la distribución y profundidad de las semillas.

Esto modificará el ángulo normal de operación de los brazos de los abresurcos, cambiando la relación entre los discos, las zapatas y las ruedas niveladoras afectando la distribución de las semillas.

Si la rueda de transporte no hace contacto con el piso el resultado será patinaje excesivo de la rueda de la pata de mando de los distribuidores afectando la población de semillas.

Además, la presión excesiva sobre el suelo puede provocar desgastes prematuros. Solo utilizando la presión requerida, logrará óptimos resultados para conseguir profundidad de siembra consistente.

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